La
energía
solar es la energía obtenida directamente del sol. La radiación
solar incidente a la tierra puede aprovecharse por su capacidad para calentar
o directamente a través del aprovechamiento de la radiación en dispositivos
ópticos o de otro tipo. Es un tipo de energía verde.
La potencia de la radiación varía según el momento del día,
las condiciones atmosféricas que la amortiguan y la altitud. Se puede asumir
que en buenas condiciones de irradiación el valor es superior a los 1000
w/m2 a nivel de la superficie terrestre. A esta potencia se la conoce como irradiancia.
La radiación es aprovechable en sus componentes directa y difusa, o en
la suma de ambas. La radiación directa es la que llega directamente del
foco solar, sin reflexiones o refracciones intermedias. La difusa es aquella que
está presente en la atmósfera gracias a los múltiples fenómenos
de reflexión solar de las nubes, y el resto de elementos atmosféricos
y terrestres. La radiación directa puede reflejarse y concentrarse para
su utilización, mientras que no es posible concentrar la luz difusa que
proviene de todas direcciones.
